Saltar al contenido principal

‘Es necesaria una ley contra la discriminación lingüística’: Yásnaya Elena A. Gil

La académica y activista oaxaqueña sostiene que el Estadio violenta la diversidad lingüística.

  • Redacción AN / HG
17 Dec, 2020 04:53
‘Es necesaria una ley contra la discriminación lingüística’: Yásnaya Elena A. Gil
(Almadía).

Por Héctor González

Yásnaya Elena Aguilar Gil (1981) debe su nombre a la tierra donde nació el escritor ruso León Tolstoi. En casa de los tíos con los que creció había unos cuantos libros, pero todos de autores del país europeo. “Eran bien comunistas”, recuerda la lingüista de Ayutla, Oaxaca. Quizá marcada por su nombre, la investigadora desde hace años se ha interesado en las letras y las lenguas, aunque más adelante durante la entrevista matiza, “me interesan más los hablantes y sus derechos”.

Ejemplo de ello, es Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística (Almadía), un libro donde Ana Aguilar Guevara, Julia Bravo Varela, Gustavo Ogarrio Badillo, Valentina Quaresma Rodríguez reúnen algunos de sus artículos publicados en la revista Este País y que en sí mismo es un asomo al pensamiento de una mujer que ha hecho de la defensa multicultural una bandera.

Ha comentado que el Estado es el principal enemigo de las lenguas originarias, ¿por qué?

En general de la diversidad lingüística. En la actualidad se hablan aproximadamente 6 mil 500 lenguas en el mundo y se calcula que cada tres meses muere una. Nunca antes en la historia de la humanidad se había visto tan amenazada la diversidad lingüística. De seguir así en cien años habrán desaparecido más de la mitad. Mi pregunta es ¿porqué sucede esto ahora? Al analizar varios contextos descubrí que una razón importante obedece al surgimiento del Estado. Hoy, el mundo se divide en poco más de doscientos países. Antes había más diversidad sociopolítica: monarquías, repúblicas, organizaciones tribales. Con la creación del Estado-Nación se expandió la idea de imponer una lengua y combatir a las minoritarias. En América la mayoría reivindica el español y combate al resto. En Francia se uso dinero público para atacar las lenguas pre existentes. En Estados Unidos hay más de 140; en Argentina son más de diez. Hoy predomina un lengüicidio terrible.

¿Entonces es una cuestión sistémica de la concepción del Estado tal y como lo conocemos?

Así es. Sucede en todo el mundo y es por su funcionamiento. En México el proyecto vasconcelista uso dinero público para borrar otras lenguas. Pasó lo mismo en Canadá, Noruega… en todo el mundo.

¿Qué impacto tendría instaurar en México al español como idioma oficial?

Nombrar al español como lengua oficial pondría en desventaja legal a las lenguas indígenas. Litigar para que se respeten los derechos lingüísticos es complicado a pesar que existe una ley. Además, no es necesario, de las más de 6 mil lenguas en el mundo ochenta son oficiales en algún país. Legalmente hablando Estados Unidos no tiene un idioma oficial. Quienes impulsan este tipo de iniciativas son sectores más conservadores como el English-only Movement, ligado a Donald Trump. Me parece que hay que tener cuidado con ese tipo de peticiones.

¿Cómo evalúa los esfuerzos de este gobierno para proteger las lenguas originarias?

No veo ninguna diferencia con gobiernos anteriores. Propusieron un cambio en el Artículo Segundo Constitucional para que sean en nacionales todas las lenguas, aunque esto ya se planteó desde la Ley de Derechos Lingüísticos solo que no se ha respetado. Por otro lado, Martí Batres propuso que todas las lenguas originarias y el español sean oficiales, pero esto supone un conflicto. ¿Qué sucede entonces con las poblaciones gitanas, el lenguaje de señas o la menonita? Oficializar algunas, aunque sean las indígenas implica problemas. Es más necesaria una ley contra la discriminación lingüística. ¿Qué pasa con las lenguas de originarias de los migrantes centroamericanos? Esta administración hace frente a estas situaciones y por tanto no veo cambio alguno.

Desde su planteamiento el tema se vincula con el racismo.

Exacto. La diversidad lingüística es amplia. Tenemos la lengua de señas maya, la de la población gitana que desde hace más de cien años está en nuestro país. Se necesita una visión más integral y aplicar la Ley de los Derechos Lingüísticos como debe ser. Quien más la violenta es el Estado Mexicano y lo hace desde el sistema de salud o el judicial, que además son fundamentales para respetar los derechos humanos. No se puede ejercer el debido proceso o el derecho a la salud sin un intérprete.

Hay quienes confunden el multilingüismo con el regionalismo o el nacionalismo, ¿no?

Eso es muy interesante. El nacionalismo más violento ha sido el mexicano porque se disfraza de amor por el país y no respeta la defensa de localidades o comunidades ante la explotación de industrias como la minería.

En España hay un debate ligado a esto en relación por ejemplo con el catalán.

Preocupa el nacionalismo catalán, pero no el del Estado Español, quien impuso por medio de la violencia el castellano. No veo, sin embargo, una solución en el independentismo porque el problema es precisamente la creación de los Estados. Hay que visualizar un horizonte donde existan y se respeten formas de organización locales. En 1820 el setenta por ciento de la población hablaba una lengua indígena, hoy apenas somos el 6.5 por ciento. Claramente se impuso una lengua minoritaria pero usada desde el poder criollo.

Cada que se pierde una lengua se va una forma de ver el mundo.

Y no solo eso, para perder una lengua tuviste que ejercer una violencia tremenda y sistémica. Hay una falsa disyuntiva porque el cerebro humano nos permite hablar varios idiomas. Me encantan las lenguas, pero me importan más sus hablantes.

¿Ve algún tipo de riesgo en la profundización de la brecha digital producto de la pandemia y en la homogenización del inglés como idioma universal?

La tecnología no tiene tanto que ver con lo lingüístico. Hasta hace poco muchas palabras que hoy usamos no existían. Las lenguas vehiculares siempre han existido. El latín y el francés lo fueron. Ahora es el inglés y eventualmente dejará de serlo, quizá lo remplace el chino mandarín. Esa es una falsa disyuntiva. Hay diez mil artículos de Wikipedia en náhuatl. No es el rezago lo que atenta sino el capitalismo, el hecho de quién tiene el poder y para qué lo usa. Por fortuna hay muchos proyectos como Telefonía Celular Comunitaria que desarrolla posibilidades para que las propias comunidades sean dueñas de su telefonía celular y por lo tanto que sean inclusivas con la lengua. Es otra manera conseguir un software libre y con una idea diferente al consumo. El rezago no tiene que ver con lo lingüístico sino con lo económico. Tenemos que plantear una idea de desarrollo diferente.

 

Temas Relacionados