El arte provocador de Fabián Cháirez y Flávio Juán Núñez se apodera de la Aguafuerte Galería
Ambos artistas presentan “La Ronde”, una propuesta realizada a cuatro manos que nos invita a repensar en el significado de las imágenes.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Fabián Cháirez y Flávio Juán Nuñez se conocieron apenas hace ocho meses, aunque parece como que su relación data de hace más tiempo.
“Vine a México por otro proyecto, pero tenía interés por contactar artistas”, explica el artista multidisciplinario Flávio Juán Núñez (1990). Nacido en Toulouse, Francia, se formó entre la alta costura, la escultura y la taxidermia. Su trabajo lo ha llevado a trabajar para firmas como Dior y al mismo tiempo a presentar su performance en el Museo de Louvre. “Aquí conocí a Fabián y de inmediato hicimos clic. Desde el principio nos encontramos como dos niños jugando en el taller”, cuenta.
Por la otra parte, Fabián Cháirez (1987), nativo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, es un artista plástico que se ha destacado por cuestionar patrones morales. “Conocí el trabajo de Flávio en redes sociales y encontré ecos de mi obra en la suya y viceversa. A ambos nos interesan temas relacionados con las heridas individuales y sociales, además de distintas formas de representar la violencia”.
Lo que sucede, precisa el galo, es que “la herida y el trauma son genéricos, lo que es único es la respuesta que damos ante ellos. Nosotros no hemos inventado los traumas, esos están desde siempre”.
De la suma de ambos nació La Ronde, propuesta que explora las tensiones entre belleza y violencia, inocencia y deseo, vida y muerte, mediante imágenes y símbolos que desafían la mirada convencional, y que estará en exhibición hasta el próximo 15 de noviembre en Aguafuerte Galería (Guanajuato 118. Col. Roma Norte, CDMX).
Tanto Cháirez como Flávio reconocen que sus perspectivas son complementarias. “Fabián sublima los símbolos e imágenes, y es algo que yo también hago a través del material y el cuerpo. Él viene de las bellas artes, yo del Bauhaus y del diseño industrial”, detalla el francés.
La Ronde está integrada por un conjunto de piezas que incorporan elementos de fuerte carga simbólica que confrontan al espectador y lo invitan a pensar en temas como la fragilidad, la amenaza y los límites de socialmente aceptado.
“Por lo que a mí respecta, la tridimensión la había trabajado desde algo más clásico, y la forma en que Flávio la maneja, desde su experiencia en la alta costura, me abrió la perspectiva y le dio un giro a las posibilidades que yo veía”, detalla Fabián.
“Nuestra naturaleza es tocar los límites”
A su manera, cada uno se asume como un artista disruptivo y crítico de su tiempo. Adelantan que además de esta exposición trabajan en nuevos proyectos. “La naturaleza de los dos es tocar los límites. Somos rebeldes”, advierte Flávio, quien reconoce que el mejor aprendizaje en lo que a transgredir los límites se refiere lo obtuvo de Jean Paul Gaultier.
Ante la radicalización que vive el mundo, la dupla apuesta por un arte que busca incidir mediante el cuestionamiento y la reflexión. “El mundo se está radicalizando. En Francia, la ultraderecha se está apropiando del gallo, que era un símbolo de la izquierda. El gallo viene del campo, de los pobres y hoy los conservadores lo quieren utilizar. Los freaks necesitamos impacto que tenemos. Soy hijo de inmigrantes y refugiados, mi historia me obliga a hablar de estos temas”, dice el francés.
En el mismo sentido se expresa Fabián Cháirez, quien a lo largo de su carrera ha tenido que lidiar con la crítica por su forma de cuestionar las masculinidades. “Al enfrentarme a la ultraderecha aprendí que para ellos el símbolo es muy importante, así es como ganan adeptos. La narrativa se controla a través de los símbolos y en ese sentido, los artistas somos la punta de lanza para combatirlos, encararlos y decirles “no”. Ahora más que nunca el mundo necesita arte para confrontar a esas posturas”.
La Ronde es el primer eslabón de una colaboración que promete más. Lejos de ofrecer respuestas definitivas, las piezas invitan al público a dialogar y pensar la forma en que digerimos el arte, las imágenes y los símbolos, esto a través de dos artistas que ante todo nos inquietan y sacan de nuestra zona de confort.






