Bosque por «oro verde»: las alternativas al aguacate para frenar la deforestación y la violencia en México
La demanda del mercado, junto con la violencia de grupos armados, ha acelerado la pérdida de bosques en Michoacán, principal productor de aguacate en México.

Por Gonzalo Ortuño López
Mongabay
El auge por el aguacate ha colocado a México como el principal productor y exportador del llamado “oro verde” a nivel mundial. En la meseta purépecha, la región boscosa de Michoacán, el corazón de la producción nacional, este agrocultivo también ha provocado deforestación, la fragmentación de ecosistemas, la contaminación de los suelos y del agua, así como el despojo de territorios de comunidades indígenas y la incursión del crimen organizado en este negocio.
Si bien la expansión del aguacate obedeció a varios factores, no se puede explicar sin el aumento de la demanda, principalmente de Estados Unidos —que cada Súper Bowl rompe récord de consumo—, y sin la violencia ejercida por grupos armados, quienes desplazan, extorsionan y deforestan territorios estratégicos para el cultivo.
Sin embargo, entre estos territorios también han surgido iniciativas ciudadanas y comunitarias que muestran un camino diferente al de la explotación y buscan frenar el deterioro socioambiental mediante mecanismos de monitoreo, comercialización y distribución de la tierra.

El auge del aguacate en Michoacán ha provocado deforestación, tala ilegal, desecamiento del bosque e incursión del crimen organizado en los territorios. Foto: Gobierno de Michoacán para Mongabay Latam.
Aguacate, un producto marcado por la violencia y el mercado
Para entender la expansión del aguacate y su valor hace falta ir más de 30 años atrás, cuando México firmó con Estados Unidos y Canadá el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Entre 1994 y 2022, los volúmenes de producción se dispararon 213 % con más de 2.5 millones de toneladas y con un valor que aumentó cerca del 528 %, de acuerdo con un informe de Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC).
Esta economía floreció en un territorio estratégico para el narcotráfico, con presencia desde 1950 en Michoacán. Los intereses económicos por controlar recursos como el aguacate, el limón o la madera fueron provocando la infiltración de diferentes grupos armados en estos mercados “legales”.

La demanda de aguacate, principalmente de Estados Unidos, ha disparado la producción en México. Foto: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Michoacán (SADER) para Mongabay Latam.
Leticia Merino Pérez, investigadora de la UNAM y especialista en el manejo de recursos naturales, bosques y agua, dice que históricamente los propietarios de tierras en Michoacán contrataban a grupos armados para proteger sus territorios del robo, lo que después derivó en extorsiones.
“El derecho de piso pasó a convertirse en una industria hasta más lucrativa que la marihuana. Presionaban a los dueños de huertas para que vendieran las tierras o los mataban. Se estimaba que el crimen controlaba 40 % de las huertas directamente y a muchos otros les cobraba derecho de piso”, explica la especialista a Mongabay Latam.

Trabajos de limpieza en el bosque de Cherán. Foto: Facebook Consejo de jóvenes de Cherán para Mongabay Latam.
Un caso, precisa, ocurrió en la comunidad indígena de Cherán, donde los conflictos agrarios y la tala ilegal facilitaron la explotación de los recursos naturales durante años, hasta que en 2011 la población se organizó y expulsó a talamontes, policías y partidos políticos de la localidad.
“Los grupos ligados a la tala ilegal empezaron a presionar y a corromper comunidades, como Cherán. Antes de que se reorganizara para defender el territorio, la tala ilegal era brutal, quedaba una cuarta parte del bosque original y el crimen controlaba la presidencia municipal y la autoridad agraria. Lograron echar a la tala ilegal, prohibir el aguacate y empezar programas de restauración del bosque para producción de resina”, relata Merino.
Abandono del bosque, una ventaja para los agrocultivos
Para Gustavo Sánchez Valle, presidente de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales y presidente de la Junta Directiva de la Iniciativa de los Recursos y los Derechos, la presencia y el control del crimen organizado de diferentes regiones forestales es uno de los grandes problemas que afectan a las comunidades campesinas e indígenas, pero advierte que se trata de uno de varios factores en el manejo de los bosques.
El activista destaca que hay una brecha de desigualdades histórica entre las políticas de apoyo hacia la agroindustria y la ausencia de medidas para el manejo sostenible de bosques.
“Es una de las causas estructurales que explica lo atractivo que puede ser el cambio de uso de suelo hacia un agronegocio cuando este tiene una buena rentabilidad, comparado con un decreciente apoyo para el manejo forestal. Puede ser aguacate, agave u otro agronegocio que genera una expectativa de mayor ganancia”, comenta Sánchez.
El dirigente agrega que la inversión pública hacia el sector forestal debe remontar. “Estamos en el punto más bajo en más de 20 años, si no logramos modificar esa parte, lo que hagamos para frenar la deforestación, la degradación, el cambio de uso de suelo, van a ser paliativos”, dice a Mongabay Latam.

La Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro es un referente de manejo forestal comunitario en México. Foto: Gobierno de México para Mongabay Latam.
Pese a un ambiente que favorece la expansión del agronegocio, los especialistas destacan iniciativas que, aún con áreas por mejorar, buscan frenar la deforestación para cultivos por otras economías forestales en Michoacán.
Un caso es el de la comunidad indígena de San Juan Nuevo Parangaricutiro, donde los organismos comunitarios han limitado la expansión del aguacate y apuestan a mantener los bosques comunales.
De acuerdo con un estudio realizado por Merino en 2021, la participación comunitaria en San Juan Nuevo ha permitido una mejor administración forestal, al conservar más de 10 000 hectáreas de bosque de pino y encino, frente a las 2000 que se destinan a la agricultura y el pastoreo.
La silvicultura, por ejemplo, les permitió ser la primera comunidad en México y en el mundo en obtener, en 1997, la certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC) por la gestión de sus bosques que les generó también empleos para la comunidad.

Desde hace 35 años, la comunidad de Nuevo San Juan Parangaricutiro aprovecha su recurso forestal maderable sustentablemente. Foto: Gobierno de México para Mongabay Latam.
“Han logrado parar el crimen considerablemente. No se ha deforestado en estos años de la expansión del aguacate. Tienen nueve empresas comunitarias y generan 1300 empleos directos, eso es impresionante en el México rural”, señala la investigadora.
Los ingresos de estas empresas forestales indígenas durante la primera década del siglo XXI fueron de entre 5.5 y 6 millones de dólares, con ganancias que se repartieron entre los comuneros de San Juan Nuevo.
Guardián Forestal, denunciar la deforestación con ayuda de IA
En febrero de 2022, Estados Unidos suspendió temporalmente la importación del aguacate proveniente de Michoacán luego de que uno de sus oficiales sanitarios recibió amenazas durante una inspección. Ese fue un momento clave para que las autoridades respondieran a un fenómeno que iba creciendo sin control.
A partir de entonces, el Gobierno de Michoacán financió una iniciativa ciudadana llamada Guardian Forestal, la cual ha monitoreado en diferentes niveles la deforestación mediante imágenes satelitales y generando un sistema de alerta temprana.
El sistema recibe denuncias, que pueden ser anónimas, analiza la zona con imágenes de alta resolución y si encuentra señales de deforestación o cambio de uso de suelo canaliza el caso a las autoridades. Aunque el sistema de monitoreo inició oficialmente en el estado en 2024, la iniciativa funciona desde hace casi 26 años, cuenta Heriberto Padilla Ibarra, director y fundador de Guardián Forestal.

Guardián Forestal comenzó como una propuesta ciudadana para el monitoreo de bosques. Actualmente, es una herramienta de política pública para combatir la deforestación en Michoacán. Foto: Gobierno de Michoacán para Mongabay Latam.
“Somos el estado con más denuncias ambientales del país, tenemos 1000 denuncias por cambio de uso de suelo en Michoacán”, dice Padilla a Mongabay Latam tras dos años de implementación de forma independiente, pues señala que los datos satelitales no pueden alterarse y que la iniciativa funciona como una auditoría ambiental a la administración.
Además, precisa, el sistema puede distinguir capas de bosque y catalogar la deforestación al identificar cambios de uso de suelo, permisos de aprovechamiento forestal, incendios y saneamientos. También detecta los cuerpos de agua para la gestión hídrica, así como las huertas de aguacate y el tipo de suelo donde se establecen.
“Este sistema lo tuvimos que adaptar para que reconozca este tipo de cambios con un sistema de inteligencia artificial, que pixel a pixel reconoce cómo se ha comportado un punto a través del tiempo. Nuestro nivel de precisión va de entre el 87 al 96 %, según los ecosistemas”, expone el fundador.
También destaca que de forma voluntaria, las huertas de aguacate pueden registrarse en la plataforma para obtener la certificación Pro Forest Avocado, una medida implementada para trazar el origen del fruto y garantizar que se haya cultivado sin deforestar bosque.

Guardián Forestal hace monitoreo con imágenes satelitales de alta calidad y uso de inteligencia artificial para generar un sistema de alerta. Imagen: Guardián Forestal para Mongabay Latam.
Hasta ahora, 2000 de las 58 000 huertas de aguacate registradas están bloqueadas para exportar aguacate a Estados Unidos por no cumplir con los requisitos.
“Se hizo mucha presión para que el mercado en Estados Unidos exigiera que el aguacate que compre no tenga deforestación mínima a partir de enero de 2018, que no se haya establecido en un predio donde se hizo cambio de suelo por incendio a partir de 2012, o que no tenga una licencia ambiental de cualquier tipo”, sostiene.
Además de agilizar la judicialización de casos por tala ilegal, la iniciativa ciudadana ya comienza a tener un impacto comercial. En diciembre pasado, la tienda comercial Costco anunció que solicitará a sus proveedores que el aguacate proveniente de Michoacán cumpla con la certificación, de acuerdo con el Gobierno de Michoacán.
“Todo es voluntario, es un estándar comercial. Actualmente el 94 % de toda la industria que exporta aguacate de México ya está certificado con nosotros. Estamos cerrándole la puerta a la deforestación, pero a través del mercado”, explica Padilla a Mongabay Latam.

Huertas de aguacate en el camino a la ciudad de Uruapan, Michoacán. Foto: cortesía Abraham Pérez para Mongabay Latam.
El fundador de Guardián Forestal señala que uno de los retos del proyecto será comenzar a premiar a las comunidades que protegen el bosque. Un ejemplo, menciona, es la comunidad indígena de Sicuicho los Reyes, que mediante un fondo ambiental recibió cerca de 70 000 dólares por la certificación de gran parte de la comunidad y el cuidado de sus bosques frente a la expansión del aguacate.
“Ellos se comprometieron a no deforestar, a que el bosque que tienen lo van a aumentar. Los mismos productores están haciendo una cooperación para mantener su bosque porque ya entendieron que el oro verde es el bosque, es el que da el servicio y el clima para el aguacate. Estamos generando mecanismos de financiamiento interno para el fortalecimiento forestal de las comunidades, principalmente comunidades indígenas”, sostiene.
Para Sánchez, este tipo de iniciativas ayudan a desincentivar la destrucción de los bosques, pero señala que hay un reto en hacer sostenible este manejo y aprovechamiento.
“Esto requiere de inversión pública para ayudar a posicionar nuevos productos, para hacer el desarrollo tecnológico de aquellos que no tengan aún mercado, fomentar mercados ecosistémicos justos e incorporar a mujeres y jóvenes de las comunidades forestales que muchas veces no tienen acceso a derechos agrarios”, dice el dirigente, quien confía en mayores alternativas a la destrucción de los bosques.
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